Una
cosa muy especial que hice durante mis
vacaciones de la primavera es viajar a Israel. Fui con mi sinagoga, y había 20
niños que iban en el viaje. Los últimos 10 días fueron algunos de los mejores
de mi vida, y este viaje me ha cambiado en más de un sentido. Fuimos todo
alrededor en Israel, de Jerusalem al desierto Negev a Tel Aviv. Aprendí mucha
sobre yo mismo y nunca he estado más orgulloso de ser judío. Mi parte favorita
del Israel fue en Eilat. Después de un día muy divertido de senderismo y buceo
de superficie y un paseo en jeep desierto, fuimos a un días de crucero en el
Mar Rojo. Miramos un hermosa puesta de sol sobre el agua, y luego algunos de
nosotros fuimos a nadar en el mar. Entonces, comimos una cena de barbacoa hecha
por el personal del crucero, y fue delicioso. El crucero era un tiempo de
vinculación genial para los niños en el viaje, y fue entonces cuando me di
cuenta que había 19 nuevos miembros de la familia disfrutando de esta
experiencia conmigo. La mejor parte se guardó para el final; cuando salimos la
nave, vimos un grupo de israelíes bailando cerca del puerto. Todos queríamos
participar, y los acompañantes nos permiten. Bailamos por 30 minutos, y los israelíes
nos enseñó a bailar. Esta experiencia era una experiencia que nunca olvidaré, y
fue uno de los muchos puntos culminantes de mi viaje a Israel. Espero que yo
pueda volver a Israel pronto, pero mi primera vez allí siempre tendrá un lugar
especial en mi corazón.
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